Contratos: Concepto y Clasificación

Autor: Dudatis.com

Contratos: Concepto y Clasificación

Hoy vamos a adentrarnos en el fascinante mundo de los contratos, comprendiendo su concepto y las diferentes clases que existen. Es importante destacar que nuestra legislación, en concreto el Código Civil, regula lo que conocemos como la teoría del contrato, en su Libro Cuarto, Título Segundo, De los Contratos, desde los artículos 1254 hasta 1314.

Los Contratos y los Negocios Jurídicos

En el ámbito de los actos jurídicos, nos encontramos con los negocios jurídicos, los cuales se rigen por normas, pero se realizan en autonomía de la voluntad. Mientras no sean contrarios a la ley, estos negocios deben tener los efectos que las partes pretendan. La diferencia entre un acto jurídico tipo y un negocio jurídico es que en el primero el efecto está determinado por la ley, mientras que en el segundo el efecto es el que pretenden las partes firmantes.

Efectos de los Contratos

Los efectos que emanan de un contrato solo afectan a las partes que lo han firmado y, en algunos casos, a sus herederos si los derechos y obligaciones son transmisibles. Además, un contrato puede estipular beneficios en favor de una tercera parte, siempre y cuando esta haya aceptado dicha estipulación.

Una vez firmado y asumido un contrato, este se perfecciona por el mero consentimiento de las partes, y desde ese momento las partes estarán obligadas a cumplirlo y aceptar las consecuencias que el contrato y sus condiciones produzcan, siempre en conformidad con la ley, el uso y la buena fe.

Es importante destacar que nadie está autorizado a contratar en nombre de un tercero sin su permiso o sin ostentar su representación legal. Los contratos celebrados incumpliendo esta norma serán nulos, a menos que la persona en cuyo nombre se realizó el contrato lo ratifique antes de que la otra parte lo revoque.

Clasificación de los Contratos

La clasificación de los contratos es amplia, y en nuestro ordenamiento jurídico se tienen en cuenta los principios del Derecho Romano y los principios del liberalismo económico. Actualmente, pueden convivir clases de contratos que no están regulados por ley, ya que los sectores empresariales son muy dinámicos y van más rápido que la regulación de los legisladores.

La primera clasificación de los contratos los divide en contratos típicos o nominados, que están regulados por ley, y contratos atípicos o innominados, que no tienen una regulación específica. Los contratos típicos son de uso frecuente y tienen su origen en el Derecho Romano, como los contratos de compraventa y donación. Los contratos atípicos son resultado de la autonomía de la voluntad.

Otra clasificación importante de los contratos es la que los divide en consensuales, reales y formales, en función de cómo se perfeccionan. También se pueden clasificar en unilaterales, bilaterales y plurilaterales, dependiendo de cuántos actores involucran. Y, por último, se pueden clasificar en onerosos y lucrativos, según su causa.


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