La novación hipotecaria en los divorcios: un riesgo calculado con cuidado

Autor: Dudatis.com

La novación hipotecaria en los divorcios: un riesgo calculado con cuidado

La novación hipotecaria es una operación común en procesos de refinanciación, especialmente en aquellos casos en los que se busca evitar el impacto económico negativo de la hipoteca en las familias y emprendedores. Además, esta práctica también es frecuente en los procesos de divorcios y separaciones, cuando uno de los cónyuges se queda con la vivienda familiar y asume la responsabilidad de la hipoteca.

En términos generales, la novación hipotecaria implica modificar algunos aspectos del préstamo hipotecario después de su firma. Entre los aspectos que se pueden modificar se encuentran el plazo, el tipo de interés, el importe, el cambio de divisa, así como las garantías personales o reales.

Una de las formas más comunes de novación hipotecaria es la subrogación hipotecaria, en la cual se sustituye a una persona por otra en la titularidad de la hipoteca. Esta subrogación puede darse tanto en el rol de acreedor como en el de deudor.

La subrogación hipotecaria

La subrogación hipotecaria se refiere a la sustitución de una persona por otra en la titularidad de la hipoteca. Esta puede ser personal o subjetiva, cuando se cambia al acreedor de la hipoteca, o real u objetiva, cuando se cambia el bien hipotecado.

Dentro de las subrogaciones personales, también se pueden dar dos casos. Por un lado, la subrogación de acreedor, que permite cambiar la hipoteca de entidad financiera y aprovechar los vaivenes de los tipos de interés. Por otro lado, la subrogación de deudor, que se da en operaciones de compraventa cuando se adquiere una propiedad que ya cuenta con una hipoteca vigente.

Acuerdos de novación hipotecaria en los divorcios

En el contexto de los divorcios, es común incluir acuerdos de novación hipotecaria que implican el cambio del deudor en la hipoteca. Esto se realiza para favorecer el destino de la vivienda familiar, permitiendo que uno de los cónyuges asuma la deuda hipotecaria en exclusiva y libere al otro de esa carga.

Sin embargo, es importante destacar que la entidad financiera siempre tiene la última palabra en este tipo de acuerdos. Por lo tanto, si la entidad rechaza la novación hipotecaria, el acuerdo no podrá llevarse a cabo. Esto supone un riesgo a tener en cuenta y es necesario estudiar con cautela antes de incluirlo en un acuerdo de divorcio.

Un caso reciente ilustra esta situación. Una pareja había acordado en su convenio regulador la subrogación del ex-esposo en la posición hipotecaria, de modo que la ex-mujer asumiría el pago de las cuotas restantes en exclusiva. Sin embargo, cuando el ex-esposo solicitó la eliminación de su deuda hipotecaria a través de la novación, la entidad financiera denegó el cambio. En este caso, el tribunal consideró que el incumplimiento no era responsabilidad de la ex-mujer, sino del tercero involucrado, es decir, el banco.

Por lo tanto, es fundamental obtener el consentimiento y la aprobación de la entidad financiera antes de incluir acuerdos de novación hipotecaria en un proceso de divorcio. De esta manera, se evitarán sorpresas desagradables y se protegerán los intereses de ambas partes.

En conclusión, los acuerdos de novación hipotecaria en los divorcios pueden ser una herramienta útil para definir el destino de la vivienda familiar y aliviar la carga económica de uno de los cónyuges. Sin embargo, es necesario tener en cuenta los riesgos y estudiar cuidadosamente la viabilidad de la novación hipotecaria en cada caso. Para garantizar un proceso exitoso, es recomendable contar con el asesoramiento de un abogado especializado en temas de familia.


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