Cómo Liquidar una Vivienda Familiar en un Divorcio: Aspectos Clave

Autor: Dudatis.com

Cómo Liquidar una Vivienda Familiar en un Divorcio: Aspectos Clave

En el ámbito patrimonial de un divorcio, sin duda, la cuestión más peliaguda es la vivienda familiar. Aquella que hasta la aparición de la crisis matrimonial ha sido el hogar del núcleo familiar. Incluso cuando existen otras propiedades, como casas de verano, la forma de liquidar una vivienda que ha sido la familiar es lo más controvertido. En este artículo, abordaremos las complejidades y consideraciones clave en la liquidación de una vivienda en un divorcio.

La Diversidad de Circunstancias

En el proceso de divorcio, las circunstancias en torno a la vivienda familiar pueden variar significativamente, lo que hace que cada caso sea único. Algunas de las situaciones más comunes incluyen:

  • Viviendas adquiridas por ambos cónyuges durante el matrimonio.
  • Parejas que compraron conjuntamente la vivienda antes del matrimonio.
  • Viviendas familiares de propiedad exclusiva de uno de los cónyuges.
  • Viviendas resultado de una herencia de uno de los cónyuges.

Estas variadas circunstancias pueden complicar la liquidación de la vivienda, ya que cada una de ellas requiere un enfoque diferente.

El Régimen Económico del Matrimonio

Uno de los factores determinantes en la liquidación de una vivienda familiar es el régimen económico del matrimonio. El régimen por defecto en muchas jurisdicciones es el de sociedad de gananciales. Sin embargo, en la actualidad, el régimen de separación de bienes es a menudo la opción más lógica y recomendada.

Las controversias y problemas más habituales surgen en los casos de sociedades de gananciales. En estas situaciones, es necesario determinar si los bienes son privativos o pertenecen a la sociedad de gananciales.

Vivienda Privativa con Hipoteca

Una circunstancia común en los divorcios actuales es aquella en la que uno de los cónyuges adquirió la vivienda antes del matrimonio, y esta vivienda está hipotecada. A continuación, exploraremos las implicaciones de esta situación:

En principio, podría parecer lógico que esta vivienda sea considerada como un bien exclusivo de quien la aportó, ya que la vivienda existía antes del matrimonio y la hipoteca está a su nombre. Sin embargo, la realidad es más compleja. La clave radica en demostrar que los recursos utilizados para pagar la hipoteca provienen de bienes privativos y no de la sociedad de gananciales.

Es posible que los bienes utilizados para pagar la hipoteca sean ahorros anteriores al matrimonio, bienes heredados o recibidos por donación, entre otros. En estos casos, se considerarían bienes privativos y no formarían parte de la sociedad de gananciales.

Por otro lado, si los fondos para la hipoteca provienen de ingresos por salarios obtenidos durante el matrimonio, estos se consideran gananciales y una proporción de la vivienda se consideraría parte de la sociedad de gananciales.


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