Contrato mercantil versus contrato laboral

Autor: Dudatis.com

Contrato mercantil versus contrato laboral

Cuando hablamos de contratos a cambio de prestación de servicios, se nos vienen a la cabeza dos posibilidades: un contrato laboral o un contrato mercantil. Pero, ¿cuáles son las diferencias entre ambos tipos de contratos? ¿Qué ventajas tiene un contrato mercantil para quien contrata? ¿Y para el que es contratado bajo esta fórmula? En esta entrada, desde nuestra experiencia como Abogados expertos en Derecho Mercantil en Madrid, os contaremos las diferencias entre uno y otro, así como las características de los contratos mercantiles.

Contrato mercantil, sus características

Las diferencias entre un contrato laboral, como abogados laboralistas que ejercemos, y uno mercantil son sutiles, pero no son muchas. En apariencia, para la firma de ambos contratos es inevitable que exista un acuerdo por ambas partes que lo firman. Ese acuerdo ha de ser, por tanto, mutuo y además voluntario. En ese acuerdo, verbal o escrito, se recoge el compromiso del que contrata de abonar una cantidad al contratado por unos servicios prestados. La diferencia fundamental es que al firmar un contrato mercantil, el trabajador es independiente, tratándose pues de un trabajador por cuenta propia.

Se pueden constituir los contratos mercantiles entre personas físicas o jurídicas. Desde autónomos, a cooperativas, pasando por las sociedades limitadas o anónimas. En este tipo de contratos se participa en igualdad de condiciones. Cuando se firman contratos laborales, es lógico que se esté a lo que ordene el contratante. Muchas personas deciden hacerse autónomos para ofrecer sus servicios vía contrato mercantil. Dependiendo de cada caso, apostamos por estudiar si la creación de una sociedad conllevaría más beneficios. Sin duda, un estudio sosegado acerca de la forma jurídica a adoptar es lo más aconsejable.

Qué debe incluir un contrato mercantil

La redacción de los contratos mercantiles es un arte en sí mismo. Por ello, debemos ponernos en manos de profesionales para su redacción, o al menos contar con asesoramiento para que se estudie el contrato antes de su aceptación y firma. El primer elemento que debe incluir un contrato es la identificación de las partes. Se deben reseñar todos los datos de las dos partes: el domicilio, el NIF o CIF, el nombre de la sociedad o del autónomo interviniente. En su caso, los datos de los representantes legales de ambas partes. La redacción debe quedar muy clara en cuanto al objeto del contrato, esto es, qué servicios o cosas se demandan por el mismo. También se deben recoger las obligaciones de ambas partes. Se relacionarán las condiciones que cada uno se compromete a asumir y las consecuencias de un posible incumplimiento.

Es más que recomendable que el contrato incluya la duración del mismo, señalando claramente una fecha de inicio y la de finalización del mismo. Se indicará con claridad la forma de pago, incluyendo el coste total del servicio o cosa. Debemos aclarar en el documento si esa cantidad señalada está o no gravada por los impuestos que correspondan, así como la forma en la que se abonará y los plazos concertados del pago.

Diferentes tipos de contrato mercantil

Existen diferentes tipos o modalidades de contrato mercantil, cada uno con sus propias características y requisitos. A continuación, expondremos de forma somera algunos de ellos:

  • Contratos de colaboración: resultado del acuerdo de dos partes en el que una de ellas se compromete a realizar una actividad para la otra, con el objetivo de conseguir un resultado concreto. Entre ellos estarían contratos de agencia e incluso de franquicias.
  • Contratos de garantía: por ejemplo, los contratos de hipotecas o las fianzas.
  • Contratos de crédito y préstamo: aquellos en los que interviene una entidad bancaria, y se acuerda una devolución de una cantidad de dinero con intereses.
  • Contratos de cambio: plasman el intercambio de bienes o prestaciones de servicios, como los contratos de compraventa o permutas, suministros, contrato por obra y servicio, o los de transporte.
  • Contratos de seguros: una aseguradora se compromete a cubrir frente a determinados riesgos al firmante, a cambio del pago de unas cuotas determinadas en el contrato.
  • Contratos de custodia o conservación: se usan cuando alguien deja algo en depósito a un tercero, quien tiene la obligación de guardar y cuidar la mercancía a cambio de una contribución.

En conclusión, los contratos mercantiles ofrecen una serie de ventajas para ambas partes involucradas, otorgando un mayor grado de independencia al trabajador y permitiendo establecer acuerdos más equitativos. Sin embargo, es fundamental contar con un asesoramiento legal adecuado para redactar y firmar correctamente estos contratos, asegurando que se cumplan todas las condiciones legales y protegiendo los derechos de ambas partes involucradas. Si necesitas un abogado especializado en derecho mercantil, no dudes en contactarnos.


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