¿Es legal grabar conversaciones sin consentimiento?

Autor: Dudatis.com

¿Es legal grabar conversaciones sin consentimiento?

En un juicio o en cualquier conflicto del día a día, la palabra de uno puede enfrentarse a la palabra del otro. Sin embargo, con la llegada de los teléfonos móviles, ahora tenemos la posibilidad de grabar conversaciones, ya sea en voz o en vídeo, a cualquier persona, sin que esta sea consciente de que está siendo grabada. Pero, ¿es legal hacerlo? ¿Necesitamos el consentimiento de la otra persona? ¿Podemos utilizar esas grabaciones como prueba? En este artículo responderemos a estas preguntas y a muchas otras relacionadas con la grabación de conversaciones sin consentimiento.

¿Me pueden grabar sin mi consentimiento?

La respuesta es sí, pero siempre cumpliendo ciertas condiciones. Está permitido grabar cualquier conversación en la que participemos, tanto en voz como en vídeo. Y no solo es posible hacerlo, sino que es legal. Es decir, si tú y yo estamos hablando y yo grabo esa conversación, eso es legal, aunque no te haya informado ni pedido tu consentimiento. Existe una sentencia del Tribunal Supremo que lo confirma.

Sin embargo, lo que no puedes hacer es grabar conversaciones ajenas, a menos que cuentes con una autorización judicial para hacerlo. Es decir, si tú estás conversando con un amigo y yo grabo esa conversación, eso es ilegal. Solo un juez puede autorizar la grabación de una conversación ajena. De hecho, cuando la policía desea grabar a personas que están siendo investigadas, necesita obtener una autorización judicial. Las grabaciones realizadas sin autorización judicial no pueden ser utilizadas como pruebas e incluso podrían constituir un delito.

¿Qué pueden hacer con esas grabaciones?

Aunque sea legal grabar conversaciones sin consentimiento, la difusión de esas grabaciones es otra historia. Un ejemplo actual son las grabaciones del comisario Villarejo con diferentes personalidades públicas. Si bien este policía podía grabar esas conversaciones, no tenía permitido difundirlas. La revelación de secretos es un delito regulado y castigado en el código penal. Por lo tanto, el delito no radica en realizar las grabaciones, sino en difundirlas.

Por otro lado, si grabamos una conversación en la que somos parte, ya sea solo en sonido o también con imágenes, podemos presentarla como prueba en un procedimiento judicial. Si grabamos como parte de la conversación, no estamos cometiendo ningún delito y la grabación es legal. No estamos obligados a avisar que vamos a grabar la conversación.

Grabación de la confesión de un delito

Imaginemos que alguien nos confiesa un delito y grabamos la conversación. ¿Podemos utilizar esa grabación como prueba? Si la confesión es voluntaria, sí. Sin embargo, si hemos organizado la situación para que la otra persona confiese su responsabilidad, eso no estaría permitido. La espontaneidad y la buena fe son requisitos esenciales para que estas grabaciones sean aceptadas como pruebas.

¿Qué ocurre si el que graba es un menor?

En el caso de que haya menores involucrados, la situación se vuelve más compleja. En muchas ocasiones, vemos en los medios de comunicación noticias sobre padres que graban presuntos casos de abuso por parte del otro progenitor hacia un hijo, o casos de ciberacoso. En situaciones de acoso escolar, hay padres que colocan cámaras para obtener pruebas. Sin embargo, estas grabaciones serían ilegales, ya que están grabando conversaciones ajenas en las que ellos no son parte. Por lo tanto, no podrían utilizarse como pruebas en un procedimiento judicial.

Grabaciones en el trabajo

La Ley Orgánica de Protección de Datos y Garantía de Derechos Digitales (LOPDGDD) regula el derecho a la intimidad de los trabajadores en relación con el uso de sistemas de videovigilancia, geolocalización y grabación de voz en el lugar de trabajo. Se permite grabar con cámaras a los empleados para verificar su cumplimiento de obligaciones o detectar faltas. Sin embargo, deben informarte de que te están grabando, aunque no es necesario tu consentimiento si te encuentran haciendo algo indebido. La grabación en áreas como baños, vestuarios o zonas de descanso está prohibida. Además, solo se permite el acceso a los contenidos de los dispositivos digitales facilitados por el empleador para supervisar el cumplimiento de las obligaciones laborales y garantizar la integridad de dichos dispositivos.

En cuanto a las grabaciones que puedan utilizarse como pruebas de un despido, si no se te ha informado de la existencia de esas grabaciones, no debería admitirse como prueba válida para un despido procedente. Sin embargo, existen sentencias que han admitido este tipo de pruebas cuando el trabajador estaba informado de la existencia de cámaras de videovigilancia en el lugar de trabajo. En esos casos, no se considera necesario obtener el consentimiento del trabajador.

Grabaciones en otros lugares

En la calle

Es común ver a personas grabando imágenes en la vía pública con sus teléfonos móviles. Sin embargo, grabar y compartir imágenes en la calle no es tan legal como se piensa. Tanto la imagen como la voz de una persona se consideran datos personales y, por lo tanto, están protegidos. Con carácter general, se permite grabar en la vía pública siempre y cuando no se afecten los derechos de terceras personas. Todos tenemos derecho a la intimidad. Por lo tanto, al grabar en la calle, debemos tener cuidado de no captar imágenes de menores ni imágenes que puedan afectar la dignidad y el honor de las personas. Además, no podemos publicar esas imágenes grabadas, a menos que se trate de una persona pública en un lugar público o exista un interés informativo y la imagen sea accesoria. En cualquier otro caso, se requerirá el consentimiento de las personas que aparezcan en las grabaciones.

En casa

En nuestra propia casa, podemos realizar todas las grabaciones de imágenes o voz que deseemos, ya que se trata de un espacio privado. Sin embargo, si en esas grabaciones aparecen terceras personas, necesitaremos su consentimiento para poder publicarlas. En caso de que las grabaciones sean exclusivamente para uso privado, no se requiere ningún consentimiento.

En un hospital

En el interior de un hospital, también debemos tener en cuenta la finalidad de las grabaciones. Tanto las grabaciones de pacientes como de profesionales sanitarios necesitan el consentimiento de las personas implicadas para ser difundidas públicamente. En caso contrario, se consideraría una violación de su derecho al honor y a la intimidad. Muchos hospitales tienen carteles que prohíben la realización de fotografías o vídeos en su interior para proteger la intimidad de los pacientes y los profesionales sanitarios.

En un juicio

El caso de grabación de imágenes y sonido en un juicio requiere matizaciones. La Ley de Enjuiciamiento Civil permite la documentación de los juicios a través de grabaciones. Sin embargo, estas grabaciones no estarían permitidas para su difusión pública. Solo las partes intervinientes en el juicio podrían acceder a una copia de la grabación. La grabación por parte de un particular de un juicio, aunque se realice en audiencia pública, está prohibida.

Conduciendo

Las grabaciones realizadas mientras una persona está conduciendo pueden utilizarse para uso privado. Sin embargo, si se van a publicar, también se necesita el consentimiento de esa persona. Cada vez es más común la instalación de cámaras en los coches con el fin de obtener pruebas en caso de accidentes. Estas grabaciones pueden utilizarse como prueba para denunciar una infracción. Sin embargo, existe un debate sobre si estas grabaciones pueden publicarse en las redes sociales, pixelando la imagen del conductor infractor y los datos que le puedan identificar. Hasta el momento, no se ha pronunciado oficialmente sobre este tema.

¿Qué ocurre si mi ex pareja me graba sin consentimiento?

En este caso, la grabación puede realizarse si su uso es privado y puede utilizarse como prueba en un juicio. Sin embargo, si se publica la grabación, se necesita el consentimiento de la persona afectada. Si te encuentras en esta situación, puedes solicitar la retirada del vídeo publicado sin tu consentimiento y, en caso de que no se retire, puedes presentar una denuncia ante la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD).

¿Puedo exigir a las eléctricas, empresas de telefonía y bancos las conversaciones grabadas?

La respuesta es sí. Al contratar un producto o servicio con una operadora de telefonía, banco o empresa energética, es probable que te soliciten consentimiento en una llamada telefónica. En caso de que surja algún problema relacionado con ese contrato, puede ser difícil confirmar los términos del acuerdo debido a la falta de acceso a la grabación de la conversación. Sin embargo, los usuarios tienen derecho a solicitar esa grabación. La Agencia Española de Protección de Datos ha establecido que los usuarios tienen derecho a solicitar estas grabaciones. En caso de que la grabación contenga información sobre terceras personas, esta no puede ser proporcionada sin el consentimiento del titular de los datos. Las empresas están obligadas a facilitar una copia de las grabaciones si se les solicita.

Legalidad de contratos telefónicos

Los contratos suscritos por teléfono son legales, siempre y cuando sean ratificados por escrito o en otro soporte duradero. El sujeto que contrata solo queda vinculado a través de su firma o enviando la aceptación por escrito. Sin embargo, la Agencia Española de Protección de Datos no tiene competencia en cuestiones relacionadas con las condiciones establecidas en los contratos o su aplicación. Las reclamaciones sobre las condiciones y la interpretación de los contratos deben hacerse ante los tribunales competentes.

Regulación en la LOPDGDD

La nueva Ley Orgánica de Protección de Datos y Garantía de Derechos Digitales establece que cuando estamos ante un acto ilícito, se le exigirán menos cuidados al empresario. La normativa disminuye la exigencia de información y simplemente se requerirá colocar un aviso en un lugar visible del centro de trabajo que identifique la existencia del tratamiento, la identidad del responsable y la posibilidad de ejercer los derechos correspondientes.

Conclusiones

En resumen, está permitido grabar conversaciones de las que seamos parte, ya sea en voz o en vídeo. Sin embargo, no se pueden grabar conversaciones ajenas sin consentimiento, a menos que se cuente con una autorización judicial. La difusión de las grabaciones está regulada y puede constituir un delito. Es importante conocer las leyes y reglamentos aplicables en cada situación y asegurarnos de cumplir con ellos para evitar problemas legales.


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