El régimen de visitas cuando los progenitores viven lejos: una situación compleja

Autor: Dudatis.com

El régimen de visitas cuando los progenitores viven lejos: una situación compleja

Una de las situaciones más complejas a la hora de cuadrar un régimen de visitas es la distancia. Cuando se vive lejos un progenitor de otro, cuadrar el régimen de visitas puede ser todo un calvario y una fuente de conflictos. En nuestro trabajo como abogados de familia, enmarcado en el derecho matrimonial, nos encontramos con situaciones similares a menudo. En estos casos es siempre el interés del menor el que nos mueve.

La finalidad del régimen de visitas

El régimen de visitas tiene una finalidad clara, la de fomentar las relaciones entre padres e hijos. Es por medio del fomento de esas relaciones como se puede mantener el afecto que debe existir. Esas relaciones que se buscan fomentar, serán paternas o maternofiliales, dependiendo de quién tenga la guardia y custodia de los hijos. El objetivo de la misma es conseguir minimizar en los hijos el impacto de la separación de los padres. Porque se entiende la necesidad de éstos de la existencia de los vínculos entre padres e hijos. Así el cónyuge al que no se le otorga la guardia y custodia, tendrá derecho a visitar y comunicarse con sus hijos. Un derecho que como ya hemos dicho es también su deber.

Características del régimen de visitas

Lo ideal es que las visitas y su régimen nazcan del acuerdo y consenso entre las dos partes. Como en todas las cuestiones de la vida, el consenso debería ser el objetivo. Pero no siempre es posible llegar al mismo. Por eso en no pocas ocasiones ese régimen de visitas y sus características los define el Juez en su sentencia. Se fijará el tiempo de duración de las mismas, la forma de llevarlas a cabo. El lugar donde se debe ejercer el derecho-deber. En esta decisión siempre debe primar el beneficio de los menores. Por defecto en los Tribunales se suelen establecer fines de semana alternos y la mitad de los periodos vacacionales escolares, como momento de ejercer el derecho-deber por el cónyuge no custodio de los menores.

¿Se puede limitar o suspender este derecho?

La respuesta es un rotundo sí. El Juez puede tanto suspender como limitar el régimen de visitas. Cuando se dan circunstancias que así lo aconsejen. Por ejemplo los reiterados incumplimientos del régimen de visitas. No ejercer el derecho-deber de visitas o ejercerlo sin cumplir las normas prescritas, es motivo suficiente para su interrupción o suspensión.

Régimen de visitas, cuando se vive lejos…

El pasado mes de Mayo conocíamos una sentencia del Tribunal Supremo con un caso en el que se daba esta premisa. Padre norteamericano y madre española. Residencias en sus lugares de origen. El Juzgado en primera instancia, concede la guarda y custodia exclusiva a la madre. Se establece pensión de alimentos y un régimen de visitas, que era el pretendido por la madre.

El padre recurre la sentencia

El padre recurre ante la Audiencia Provincial la sentencia. El recurso del padre se estima en parte. Los cambios introducidos son la ampliación de la estancia en las vacaciones de verano. Se establece además, que esa visita se pueda realizar bien en España, bien en EEUU. A libre elección del padre. Al tiempo se autoriza para que el viaje en avión de la niña a la residencia paterna, se pueda hacer usando el servicio de compañía a menores de las aerolíneas comerciales. La menor tiene siete años.

Ratificación del Tribunal Supremo

El último capítulo llega con la ratificación del Supremo en el mes de Mayo de la sentencia de la Audiencia Provincial. El razonamiento del Supremo es claro, partir de que el régimen de visitas es un derecho-deber. Se considera apropiada la proposición del padre. En esa propuesta el padre alega que asumir los gastos de traslado propios para recoger a la niña, duplicaban el importe y entrañaba por contra una menor aportación de la madre. Que solo tenía que trasladar a la niña al aeropuerto. Para facilitar el interés de la menor y su derecho a disfrutar de la visita del padre, es lógica la modificación de la sentencia original. El Supremo considera que dadas las circunstancias del caso, la modificación de la sentencia está más que justificada.

Qué dice la jurisprudencia

Sobre este particular existe una profusa ya jurisprudencia. Tenemos una sentencia, la STS 289/2014 de 26 de mayo de 2014. En ese caso la distancia que separaba a los progenitores era de algo más de treinta kilómetros. El hijo en común tenía la edad de cuatro años y los padres no tenían una situación económica boyante, al contrario era bastante precaria. El Supremo guiado por los principios de interés del menor y reparto equitativo de cargas, consideró que no se tenía que atribuir al que no tenía la custodia todos los gastos de recoger y devolver al menor. Así las cosas confirmaba lo que en primera instancia se había resuelto, atribuyendo a cada progenitor la recogida del menor en el domicilio del otro.

Cómo organizamos las visitas con arreglo a la jurisprudencia

En primer lugar debemos aceptar que los principios que rigen en las sentencias del Supremo son bastante razonables. Así que para organizar un sistema plausible deberíamos observar los dos principios que rigen en los acuerdos del Supremo. Estos principios son: el interés del menor y el reparto equitativo de las cargas.

Soluciones para cuadrar ambos principios

Al igual que la Sala busca la solución acorde a cada caso concreto, los progenitores antes de llegar a la vía judicial deberían llegar a este mismo consenso. Así las cosas se impone que se organicen dos sistemas, el que llamaríamos prioritario y otro secundario. De esta forma sería sencillo determinar a quién le corresponde en cada caso el traslado y retorno del menor.

El sistema prioritario, o el habitual, sería el de que se recoge al menor del domicilio del progenitor custodio, por parte del no custodio para ejercer el derecho de visita. El progenitor custodio lo retornará a su domicilio. El sistema secundario, o de respuesta a situaciones extraordinarias, deberá entrar en concurso cuando las circunstancias habituales se modifiquen. Se deberá estudiar y ponderar la solución más eficaz que siga manteniendo los principios que siempre hay que observar.

En conclusión, organizar un régimen de visitas cuando los progenitores viven lejos puede ser complicado, pero siempre se debe buscar el interés del menor y llegar a un acuerdo equitativo entre ambas partes. Es recomendable contar con el asesoramiento de un abogado especializado en temas de familia para garantizar que se cumplan los derechos y deberes de ambas partes y se proteja el bienestar del menor.


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