Delitos de pornografía infantil: Protegiendo a los más vulnerables

Autor: Dudatis.com

Delitos de pornografía infantil: Protegiendo a los más vulnerables

Sin duda alguna, los delitos de pornografía infantil son de los que más repulsa causan a la sociedad. Ya sea por posesión o difusión de ese tipo de material ilegal, la sociedad no puede entender que sus conciudadanos sean partícipes de estos delitos. Que los menores estén en riesgo de caer en las redes de estos delincuentes es algo que, como sociedad, no aceptamos. La infancia precisa de una mayor protección debido a su vulnerabilidad. Como abogados penalistas, podemos confirmar que con la última reforma del Código Penal se endurecieron las penas para estos delitos.

Delitos de pornografía infantil

Los delitos de pornografía infantil son cometidos por aquellos que captan o utilizan a menores de edad para fines pornográficos. Estos delitos se cometen tanto contra menores de edad como contra personas necesitadas de especial protección por sus capacidades. Se utilizan para elaborar material pornográfico o para ser mostrados en espectáculos pornográficos. Da igual en qué formato se guarde o grabe ese tipo de actos. Del mismo modo, se persigue a quienes se lucran de estas actividades o no y, por supuesto, a quienes las financian. A través del Código Penal, se persigue tanto al que posee como al que difunde este tipo de material.

Los delitos de pornografía infantil en el Código Penal Español

El Código Penal Español se refiere a estos delitos en su Artículo 189, incluido en el Capítulo V de los delitos relativos a la prostitución y a la explotación sexual y corrupción de menores. En este artículo se considera como pornografía infantil no solo a los menores como víctimas, sino también a aquellas personas necesitadas de especial protección por sus capacidades. Se considera pornografía infantil al material que representa a una persona de estos dos grupos mencionados, participando en una conducta sexualmente explícita. Da igual si la situación es real o simulada.

También se considera pornografía infantil la representación de los órganos sexuales de estas personas con fines sexuales. Esto incluye aquellas grabaciones que representen a una persona que parece ser menor participando en conductas sexuales explícitas, así como la representación de los órganos sexuales de una persona que parezca ser menor. Sí hay una excepción: si la persona que parece menor tenía dieciocho años o más al momento de crearse las grabaciones. También se incluye todo material conformado por imágenes reales de un menor participando en conductas sexuales explícitas o imágenes reales de sus órganos sexuales con fines sexuales.

Agravantes en este tipo de delitos

Como en el resto de delitos, hay una serie de agravantes que pueden suponer penas mayores. Por ejemplo, si en la obtención de ese material se pone en peligro la vida o salud de la víctima, ya sea por imprudencia grave o de forma dolosa. También se considera un agravante la notoriedad del material pornográfico, ya sea por la cantidad o por el contenido del mismo. Si el culpable pertenece a una organización que se dedique a estas actividades delictivas. Si el culpable es ascendiente, tutor, curador, guardador, profesor o desempeña cualquier otro rol con respecto a la víctima, ya sea miembro de su familia o conviva en el mismo domicilio. Si el culpable abusa de la posición de confianza o autoridad sobre la víctima. Si el culpable es reincidente o si usa la violencia o intimidación para conseguir el material. Además, se castiga a aquellos que asisten a espectáculos pornográficos o exhibicionistas en los que participen menores o personas necesitadas de especial protección por sus capacidades, sabiendo que aparecen en ellos.

Pornografía infantil, Google y el Consejo de Europa

No cabe duda de que con las nuevas tecnologías, este tipo de delitos se han diversificado en su difusión. Internet y las redes de comunicación son canales utilizados por estos delincuentes. Por eso, buscadores como Google son muy sensibles a la protección de los menores en lo que respecta a abusos sexuales y pornografía infantil. Su política es clara en este aspecto: «las imágenes de abusos a niños son ilegales». Además, Google y otras plataformas tecnológicas trabajan estrechamente con entidades dedicadas a la protección de la infancia para buscar, encontrar, eliminar y denunciar a las autoridades competentes la existencia de este tipo de material.

Por su parte, el Consejo de Europa define con nitidez los delitos de pornografía infantil como «cualquier material audiovisual que utiliza niños en un contexto sexual».

Posesión de material de pornografía infantil

La posesión o adquisición de material de este tipo para consumo propio está castigada por la Ley. Las penas van desde tres meses a un año de prisión y multa de seis meses a dos años. Estas penas son las mismas para las personas que acceden a sabiendas a este tipo de material a través de cualquier tecnología de la información y comunicación.

Además, los padres o tutores que siendo conscientes de la situación de corrupción que sufren los menores, tutelados o acogidos, omitan su deber de impedir tal situación, también serán castigados. Las penas serán de tres a seis meses de prisión o multas de seis a doce meses. En estas ocasiones, será potestad del Ministerio Fiscal promover las acciones pertinentes para que cese la patria potestad, guarda, tutela o acogimiento.

Los Jueces y Tribunales tienen la función de tomar las medidas necesarias para la retirada de páginas web, aplicaciones de Internet u otros medios que contengan o difundan este tipo de material, bloqueando el acceso a los mismos en el territorio español.

Difusión de vídeos íntimos sin consentimiento

La difusión de vídeos íntimos sin consentimiento ha vuelto a ser noticia en los últimos días. Hace ya algunos años, el caso de una concejala de un pequeño pueblo de Toledo lo puso en el epicentro de las noticias. Este caso, entre otras cuestiones, dejó en evidencia un vacío legal aprovechado por desalmados e imprudentes. Una posterior reforma del Código Penal subsanó en parte aquel despropósito jurídico, pero a la luz de los últimos acontecimientos, parece que la reforma no ha surtido ningún efecto «educativo». Si en algún momento te encuentras en una situación como esta, lo que debes hacer es contratar un buen abogado penal para poder denunciar el caso.

El marco jurídico que nos otorgamos como Estado de Derecho no solo debería servir como instrumento de castigo de conductas ilegales, sino también como un instrumento educativo para que los ciudadanos entiendan por qué algunas de sus acciones son constitutivas de delitos y el alcance de algunas conductas poco meditadas. Como redactores especializados en temas legales, es nuestra responsabilidad informar a la sociedad sobre las repercusiones de algunas de sus acciones y fomentar un uso responsable de Internet y las nuevas tecnologías.

La difusión de vídeos íntimos que no tienen objeto comercial está perseguida por la Ley. Las penas van de tres meses a un año de prisión o multa de seis a doce meses. A los padres o tutores que siendo conscientes de la situación de corrupción que sufren los menores, tutelados o acogidos, omitan su deber de impedir tal situación también se les castiga con sanciones. En estas ocasiones, será potestad del Ministerio Fiscal promover las acciones pertinentes para que cese la patria potestad, guarda, tutela o acogimiento.

Si encontramos nuestros vídeos o imágenes en Internet, tenemos el derecho de pedir su eliminación. Si las imágenes se encuentran en redes sociales, estas suelen disponer de sistemas en los que se puede pedir la retirada de esos contenidos. Si las imágenes tienen una carga sexual, lo indicado es denunciar su difusión a la unidad de delitos telemáticos de la Guardia Civil.

Imágenes de niños en Internet: Protección de datos

La Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal, define como datos de carácter personal cualquier información concerniente a personas físicas identificadas o identificables. Por lo tanto, las imágenes son claramente datos de carácter personal que permiten identificar a los retratados. Para la Ley de Protección de Datos, los menores lo son hasta los 14 años, que suele ser el mismo límite de edad establecido por las redes sociales y otros sitios de Internet para el acceso a sus servicios. Es importante tener en cuenta las políticas de privacidad de cada plataforma y asegurarse de que se respeten los derechos de los menores cuando compartimos sus imágenes en Internet.

Otra ley que debemos tener en cuenta es la Ley Orgánica 1/1996, de 15 de enero, de Protección Jurídica del Menor, que establece el derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen de los menores. Esta ley determina que la difusión de información o la utilización de imágenes o nombre de los menores en los medios de comunicación que puedan implicar una intromisión ilegítima en su intimidad, honor o reputación, o que sea contraria a sus intereses, determinará la intervención del Ministerio Fiscal y la adopción de medidas de protección y solicitación de indemnizaciones por los perjuicios causados. Los padres, tutores y poderes públicos tienen la obligación de respetar estos derechos y proteger a los menores frente a ataques de terceros.

Cómo, dónde y qué compartir: Consejos para compartir imágenes de niños en Internet

Antes de compartir imágenes de menores en Internet, debemos plantearnos qué compartir, cómo hacerlo y dónde compartirlo. En primer lugar, debemos tener claro que no debemos publicar jamás la foto de un niño desnudo. Internet es una plataforma global y lo que para nosotros puede ser una imagen inocente, para otro puede tener connotaciones negativas o ser utilizada de forma inapropiada. También debemos evitar compartir imágenes que puedan facilitar la localización geográfica de los menores y conocer las costumbres y horarios de la familia.

Al compartir imágenes de menores, debemos dosificar el número de imágenes compartidas y tener en cuenta las políticas de privacidad de las redes sociales y plataformas utilizadas. También debemos acostumbrar a nuestra familia y amigos a pedir permiso para compartir las imágenes de nuestros hijos y explicarles que no está permitida su difusión sin nuestro consentimiento. Es importante ajustar los parámetros de privacidad en las redes sociales para controlar quién y cómo puede ver nuestras imágenes. Además, podemos utilizar sistemas o plugins que eviten la descarga de las imágenes subidas a un sitio web o blog.

Menores y delitos en Internet: La socialización de Internet

La socialización de Internet ha llevado aparejado el aumento de delitos relacionados con su uso. Estos delitos no solo se limitan a las formas de delito que conocíamos antes de la universalización de Internet, sino que también se extienden a todos aquellos que requieren de sistemas de información para ser realizados. A estos nuevos fenómenos delictivos se les ha dado el nombre de cibercrimen. Es importante tener en cuenta que a medida que avanza la tecnología de Internet y los dispositivos utilizados para navegar en ella, el crimen también evoluciona y toma nuevas formas y caminos. En relación a los menores, existen diversos delitos en Internet que son especialmente relevantes: el ciberbullying, el grooming y el sexting.

Menores y delitos en Internet: Nativos digitales

Los nativos digitales son aquellos que han nacido en la era digital y que dominan las tecnologías desde temprana edad. Son personas que crecieron con la tecnología y la utilizan de forma natural. Sin embargo, esto no significa que tengan un conocimiento completo y seguro de su uso. Los nativos digitales suelen aprender a utilizar las tecnologías sin una guía adecuada por parte de los adultos, lo que los convierte en presas fáciles en el mundo digital. Aunque tengan acceso a dispositivos como teléfonos móviles o tabletas desde temprana edad, esto no garantiza que sepan utilizarlos de manera segura. Es importante proporcionar a los menores una orientación adecuada sobre el uso seguro de Internet para protegerlos de los diversos delitos a los que están expuestos.

Menores y delitos en Internet: El ciberbullying

El ciberbullying es el acoso psicológico entre iguales en el entorno digital. Se basa en el abuso y la humillación de un menor por parte de otros menores utilizando las tecnologías de la información y comunicación, como redes sociales, teléfonos móviles o videojuegos en línea. Las motivaciones detrás del ciberbullying suelen ser diferentes a las del acoso en el entorno escolar, aunque en algunos casos pueden estar relacionadas entre sí. El anonimato que ofrecen las redes sociales, el hecho de que el daño causado no se perciba inmediatamente y el hecho de que se tienda a adoptar roles imaginarios en el mundo digital son factores que multiplican la gravedad del ciberbullying. Es importante abordar este problema de forma específica y brindar apoyo a las víctimas.

Menores y delitos en Internet: El grooming

El grooming consiste en que un adulto intenta ganarse la confianza de un menor para obtener imágenes íntimas o realizar abusos sexuales. El adulto puede mostrar una falsa empatía y cariño hacia el menor para ganar su confianza. Esta forma de delito está estrechamente relacionada con la pornografía infantil en Internet y la pederastia. El grooming suele ser el primer paso antes de cometer abusos sexuales contra menores, y es por eso que es importante estar alerta y educar a los menores sobre los riesgos de entablar relaciones con extraños en Internet.

Menores y delitos en Internet: El sexting

En el sexting, es el propio menor quien, sin pretenderlo, suele iniciar el envío de contenido sexualmente explícito a otra persona. Este contenido puede incluir desde fotos o videos de poses y desnudos hasta actos más íntimos. El problema surge cuando la persona a la que se envía este contenido lo reenvía a terceros sin el consentimiento del menor. Esto puede generar un círculo vicioso en el que el material íntimo del menor se difunde a un público cada vez mayor. Es importante concienciar a los menores sobre los riesgos del sexting y la importancia de respetar su propia intimidad y la de los demás.

Sexting y amistades peligrosas

Es fundamental concienciar a los adolescentes sobre los riesgos de ciertas costumbres relacionadas con el uso de la tecnología. Los adolescentes no siempre son conscientes de las consecuencias negativas de sus acciones debido a su falta de experiencia y madurez. Como adultos, debemos hablar con ellos sobre estos temas y enseñarles a actuar de manera responsable. A la hora de compartir imágenes comprometedoras, es importante pedir a los receptores que las borren y recordarles que el envío era únicamente para ellos. Cuando el material se escapa de nuestro control y comienza a difundirse, debemos intentar minimizar el impacto y denunciar su difusión. Es vital recordar que la víctima es el menor y que cualquier reenvío o difusión de este tipo de contenido lo convierte en cómplice del delito.

En conclusión, los delitos de pornografía infantil son una grave violación de los derechos de los menores y deben ser castigados con severidad. Es responsabilidad de todos, como sociedad, proteger a los más vulnerables y educar a los menores sobre los riesgos del uso de Internet. Solo a través de la concienciación y la prevención podemos combatir estos delitos y garantizar la seguridad de nuestros hijos en el mundo digital.

¿Necesitas un abogado especializado en derecho penal?

Si alguna vez te encuentras envuelto en un caso relacionado con delitos de pornografía infantil u otros delitos penales, es importante contar con el apoyo de un abogado especializado en derecho penal. Un buen abogado te guiará a través del proceso legal y te brindará la asesoría necesaria para proteger tus derechos y obtener la mejor defensa posible.


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