El testaferro y su legalidad

Autor: Dudatis.com

El testaferro y su legalidad

En más de una ocasión te habrás encontrado con que, a la hora de escuchar o ver noticias en la televisión u otros medios se habla de testaferros, sin saber claramente de qué se trata. Un testaferro es un sujeto jurídico que se encarga de prestar su identidad como persona física en un contrato o para la titularidad de un negocio que realmente le corresponde a otra persona con la finalidad de encubrirla. Se trata de un mandatario que actúa en su propio nombre y que asume todas las responsabilidades que luego transmitirá a bienes, negocios o beneficios que sea adquirida por la persona representada.

A lo largo de los últimos años, la intervención del testaferro es muy frecuente en diferentes ámbitos económicos o políticos para la evasión de algunas obligaciones legales. En este tipo de supuestos, el testaferro es asociado con negociaciones ilícitos, ya que se cometen acciones delictivas; y por ello se debe responder ante los tribunales.

Los testaferros son ‘alegales’

En el Código Penal se establece que, en el caso de que un testaferro actúe realizando acciones ilegales, cometerá un delito y deberá responder ante la ley. Aunque es frecuente que se use para la comisión de actos delictivos, su intervención no siempre supone que sea un hecho ilegal.

Siempre que los actos sean llevados a cabo de manera legal, con fines legales y que no provoquen un daño a terceras personas, como sucede en el caso del tráfico de drogas, el fraude, la evasión de impuestos o la falsedad documental, el testaferro es una figura totalmente legal.

De esta forma, hay que tener en cuenta que en España la figura no está contemplada por la legislación, por lo que no es ilegal. La ilegalidad de esta figura puede venir dada por las propias actividades que realice la empresa, siendo este un punto muy a tener en cuenta sobre el testaferro.

Los testaferros y los alegales

Habitualmente se hace referencia a estas figuras como «hombres de paja» o «administradores de paja»; y se trata de un recurso muy utilizado en España por diferentes motivos. La finalidad común acostumbra a ser que la persona que administra o dirige un negocio en la práctica, en realidad no figure como administradora en el Registro Mercantil.

Atendiendo a la definición de la RAE, un testaferro es una persona que presta su nombre en un contrato, pretensión o negocio que en realidad es de otra persona. Dicho de otra manera, un testaferro se trata de una persona que pone su nombre en un negocio, empresa, acto o sociedad, pero que, sin embargo, él no va a hacer nada, apareciendo tan solo como figurante.

De esta forma, existe un pacto en el que se acuerda que sea persona va a ser puesta como represente o figura que va a estar expuesta en el ámbito público de la empresa, pero realmente es otra la que realiza todas las acciones y toma las decisiones, todo sin que su imagen sea la visible.

A lo largo de los últimos años es habitual escuchar testaferros en diferentes escándalos relacionados con la corrupción y las sociedades pantalla de diferentes personas públicos y políticos; en casos polémicos que han ido viendo la luz. Sin embargo, hay que tener presente que en España los testaferros no son ilegales, sino que son «alegales», al no estar, como ya hemos mencionado, incluidos en el ordenamiento jurídico.

El nombre de testaferro, por lo tanto, no es una figura que se encuentre recogida en la legislación vigente ni en la normativa actual. Es más, desde la fiscalía se solicita que se lleve a cabo su legislación para así poder agravar las penas a los testaferros o bien tipificar aquellas conductas que son realizadas por parte de estas personas; si bien cabe destacar que lo que realmente es ilegal es aquello que hace o ampara esa persona que actúa como tal.

Recurrir a la figura de un testaferro persigue, por lo general y de una forma, una intención de «defraudar». De esta manera se utiliza de manera habitual para eludir impuestos; y sobre todo para poder cometer algunos delitos en el ámbito de la política, así como en casos de cohechos, prevaricación, tráfico de influencias, etcétera.

No obstante, hay que tener en cuenta que hay otras figuras que pueden cumplir con la función de representación y que son totalmente legales. Entre ellas se encuentran las figuras de mandatario, representante, apoderado…. Estas se encuentran debidamente recogidas en el Código Civil.

Sus características son diferentes a las del testaferro, ya que este lo que realmente hace es simular que es él quién se encuentra al frente de una empresa, sociedad o acto y que es quién la dirige, cuando en realidad lo que está haciendo es ocultar la actividad de una tercera persona. Sin embargo, no siempre se realiza con fines ilegales.


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